1729–1796
Catalina la Grande
La emperatriz ilustrada
La historia
Sofía Federica Augusta de Anhalt-Zerbst nació en Stettin en 1729, en una familia noble alemana de fortuna modesta. A los quince años viajó a Rusia para casarse con el heredero al trono, se convirtió a la fe ortodoxa y adoptó el nombre de Catalina. El matrimonio con Pedro III fue un desastre; ella, en cambio, aprendió ruso, cultivó a la guardia y leyó a Montesquieu y Voltaire. En julio de 1762, seis meses después de que su marido llegara al trono, los regimientos de la guardia la proclamaron emperatriz: Pedro abdicó y murió pocos días después en circunstancias nunca aclaradas. Catalina reinó hasta 1796. Amplió las fronteras del imperio hacia el mar Negro y Polonia, fundó escuelas y hospitales, redactó la Instrucción para una nueva legislación, y reunió la colección de arte que dio origen al Hermitage. También endureció la servidumbre y aplastó la rebelión de Pugachov. Ilustrada y autócrata a la vez, dejó una Rusia más grande, más culta y más desigual.
Curiosidades
- 01
Nunca fue rusa de nacimiento ni tenía derecho al trono: gobernó como emperatriz por derecho propio tras el golpe de 1762, no como regente.
- 02
Mantuvo correspondencia durante años con Voltaire y compró la biblioteca de Diderot, dejándole el uso de sus libros y un sueldo de bibliotecario.
- 03
Se hizo inocular contra la viruela en 1768, antes que casi ningún soberano europeo, para convencer a su corte de que era seguro.
- 04
Su Instrucción (Nakaz) de 1767 proponía abolir la tortura y la pena de muerte, pero casi ninguna de sus ideas llegó a convertirse en ley.
- 05
La leyenda escandalosa sobre su muerte fue inventada por panfletistas franceses tras su fallecimiento: murió de un derrame cerebral en su palacio.
Postales




Siguiente historia
La Malinche